Hola a tod@s
Nuclear? No, gracias. Así rezaban unos carteles y unas pegatinas que se lucían hace más o menos 30 años y que a quien os escribe, que las llevaba en su primer coche hasta en 20 idiomas diferentes, le costó que le rociaran el mismo con tinta china.
Entonces los neoecologistas protestaban contra la proliferación de centrales nucleares, no solo en nuestro país sino en todo el mundo. Desgracias ecológicas como las que ocurrieron en Seveso o luego más tarde en Txernobil por citar dos de las más mediáticas, fueron sensibilizando a la opinión pública, pero no impidieron que durante décadas las centrales nucleares se hayan multiplicado por doquier.
Aquellos polvos traen estos lodos, y ahora nos encontramos ante el problema de los residuos de nuestras centrales.
Todos somos más o menos conscientes de que estos residuos deben estar muy bien almacenados y depositados de forma que nada humano o sobrehumano puedan dejarlos al descubierto extendiendo su manto mortal sobre nuestras vidas.
Todos lo sabemos, pero a la hora de decidir donde ubicarlos, unos miran hacia otro lado o peor aún miramos hacia la casa del vecino, negándonos a que sea en nuestro terreno, en nuestro término municipal donde se ubique.
No nos debe sorprender porque ocurre lo mismo si hablamos de una cárcel, de un vertedero de basuras, de una narcosala, de la erradicación del barraquismo integrando a las familias, la mayoría de etnia gitana, en edificios de viviendas o la creación de pisos tutelados para, delincuentes no peligrosos, o pisos igualmente tutelados para personas con problemas mentales.
Todos aceptamos que deben crearse estos espacios, que se debe integrar en la sociedad a todos estos colectivos que hasta ahora han sido marginados, pero no en mi pueblo, no en mi barrio, no en mi escalera.
España busca un lugar donde depositar su basura nuclear, y solo dos municipios se han brindado a ello y en ambos casos los alcaldes de estos, están recibiendo un verdadero aluvión de críticas, tanto desde dentro de sus formaciones políticas, como desde fuera.
Pienso que tan solo los habitantes de estos muncipios son los únicos legitimados para aceptar o tratar de vetar esas iniciativas.
Está muy claro que en contra del sentir de muchos, nos impusieron las centrales nucleares, pero eso no nos da derecho a ser tan hipócritas y a negarnos a ver la realidad.
Desde aquí quiero felicitar a estos dos alcaldes por su valentía a la hora de solicitar ser las sedes de estos cementerios nucleares. Tal vez lo han hecho con el ojo puesto en unos supuestos beneficios económicos, y si esta es la única forma de conseguir unos recursos que mejoren la calidad de vida, nada que objetar.
Los peligros y las amenazas acerca del aumento de todo tipo de tumores, son temas que no están suficientemente estudiados ni documentados. Aún recuerdo que hasta hace poco se decía que el uso de móviles producía un aumento de las probailidades de desarrollar un tumor cerebral y sin embargo nada ha podido avalar hasta ahora dicho rumor.
Por naturaleza nos incomoda lo desconocido, lo nuevo, todo aquello que no podemos controlar, pero muchas veces nuestra ignorancia nos lleva a cometer tremendos errores. Si nos hubiésemos dejado llevar por estas prevenciones en estos momentos aún viviríamos en cuevas y nos desplazaríamos a pie.
En cualquier caso, tanto si la decisión de estos ediles ha sido por motivos económicos o por convicción, mis felicitaciones.
Un abrazo a tod@s





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