Hola a tod@s
O no publico entradas o voy que me salgo. La verdad es que no era mi intención hacer dos entradas seguidas, pero la noticia me ha parecido muy interesante:
Es obligación de los padres proteger los hijos, incluso contra ellos mismos.
Así reza el razonamiento de una sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal nº 1 de Pamplona y que absuelve a un padre que fue denunciado por su propia hija, menor de edad, por haberla obligado a abandonar una plaza de la localidad de Tafalla en la que se encontraba la menor con síntomas evidentes de embriaguez.
Los hechos ocurrieron en 5.10.2007 sobre las 23:30 horas cuando la menor contaba 13 años de edad y fue encontrada por su padre sentada en un banco comportándose de forma que a este le llamó la atención.
La menor que tiene los padres separados, había ingerido bebidas alcohólicas como ella misma reconoció, así como sus compañeras. El padre, siempre según información recogida de “El Periódico” se dirigió por dos veces a su hija interesándose por su estado y en la segunda ocasión la conminó a que se fuera a casa de su abuela, a lo que se negó. Posteriormente la cogió por los brazos y se la intentó llevar por la fuerza momento en que empezó a gritar y a tirarse al suelo. El padre ante tal actitud la tomo por las axilas y se la llevó a cuestas hasta el coche, pero viendo la resistencia que oponía a entrar en el vehículo, optó por llamar a su madre para que viniera a recogerla.
De todo el proceso judicial no ha sido probado ni que fuera agarrada por el pelo, ni que la tirase contra una pared, hechos por los que la fiscalía solicitaba siete meses de prisión y la menor, ocho meses de prisión y prohibición de acercarse a menos de 200 metros de ella, ya que no se ha obtenido ningún testimonio que corroborase dicha acusación. En cambio la única persona que presenció toda la escena declaró que fue la menor la que se tiró al suelo y empezó a gritar.
La sentencia llega a la conclusión de que no hubo, por parte del padre, intención de dañar, ni siquiera de practicar ningún castigo físico, sino que únicamente pretendía evitar que su hija se quedase en la plaza bebiendo “porque tenía 13 años acabados de cumplir y conocía incluso por boca de ella que los fines de semana hacía botellón con sus amigas”.
La verdad es que acostumbrados a sentencias judiciales que rozan el absurdo, contar con esta es de agradecer.
Pero más allá de lo explicado, creo que nos debe llamar la atención el hecho de que una menor sea capaz de denunciar penalmente a su propio padre por recriminarle y tratar de evitar una conducta totalmente asocial.
No he pegado jamás a mi hija, entendiendo que existe una gran diferencia entre lo que es propinar un cachete en el culo a un niño cuando este toma una “rabieta” y no atiende a razones, o a propinar una bofetada en la cara, en la cabeza o cualquier otra parte del cuerpo u otro castigo físico de mayor envergadura. No obstante creo que si los hechos son como los han contado e incluso si como consecuencia del forcejeo la menor hubiese caído al suelo, no debería ser punible tal actitud o en todo caso no con la dureza solicitada.
El mundo va cambiando. Eso es algo que no podemos ignorar ni evitar, lo que ocurre es que ni cambia en la misma dirección, ni al mismo tiempo, ni para todo o todos. Cuando era niño, sabía que si me portaba mal recibiría un cachete, y a nadie extrañaba que un padre se lo propinase a su hijo a plena luz del día y en la calle aún sin saber lo que lo había llevado a administrarlo. "Algo habrá hecho para merecerlo" es lomáximo que se podía escuchar. Hoy en día si contemplamos esa escena, la encontramos fuera de lugar y el adulto que utiliza el castigo físico es poco menos que fulminado con las miradas de los que pasan o incluso puede serle recriminada su actitud incluso aunque este justificada. Esta es la gran diferencia.
No juzgaré si esto es bueno o malo, o si ahora es mejor o peor que antes, pero de lo que estoy seguro es que denuncias como estas esconden un grave problema educacional, social y de convivencia.
Evidentemente este es un caso puntual se me podrá decir, y yo también lo acepto así, pero por debajo de este nivel hay muchas cosas que no trascienden y que quedan en el anonimato como el maltrato verbal y psicológico, amenazas y otras infringidos por los hijos hacia los padres de la misma forma que los hay a la inversa.
Algunas veces nos hemos hecho eco de la actitud de los jóvenes ante la vida, de la pérdida de valores, de la intolerancia, del desprecio hacia la autoridad de los educadores, padres y mayores en general, pero parece que siempre lo vemos a distancia, como algo lejano que no nos toca muy de cerca. Creo que la noticia expuesta nos debería hacer pensar que lo que ocurre con nuestra juventud es algo muy cercano aunque seamos directamente parte implicada.
¿Qué opináis vosotr@s? Un abrazo a tod@s.
Hace 19 minutos





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