Hace unas fechas MacGyver puso una entrada hablando del verdadero poder que tiene la presión mediática y lo que estos son capaz de hacer con determinados asuntos y personas. Por tanto no es de extrañar que el verdadero interés que tiene una noticia en este país no es informar adecuadamente investigando de forma ecuánime y veraz de cuantos asuntos, hechos o delitos ocurran; lo que interesa y vende de verdad no es el hecho en sí, sino el impacto que cause y cuanto más fuerte y escandaloso mejor.
Me resulta bastante sorprendente que aquella prensa que se hace llamar “prestigiosa” y que repudia y critica constantemente la llamada televisión basura y la prensa rosa, encargadas ambas de levantar los escándalos de los personajes famosos de la sociedad española, actúen frecuentemente al mismo nivel que estas, haciendo juicio de valor, dando informaciones falsas, no corroborando hechos y sobre todo sacando fotos o reportajes visuales de personas anónimas que son detenidas, muchas veces de manera coactiva, sin tener en cuenta antes la presunción de inocencia y los daños morales que pueden ocasionar de por vida a estos pobres “sentenciados”.
Pero señalar y juzgar en este país sale barato, tanto una prensa “la criticona”, como la otra “de investigación” sacan buenas tajadas económicas por la venta de programas o periódicos y los riesgos de ser denunciados son mínimos. Los procesos son largos, costosos y la mayoría de las veces las personas anónimas que son dañadas no tienen recursos económicos para costear un buen abogado. Por ello estos pseudo-periodistas o reporteros callejeros, actúan no solo con impunidad sino que además son conscientes de que la ley aunque la violen, no caerá sobres sus cabezas.
Dañar físicamente a una persona es delito, pero normalmente los daños físicos suelen sanar. Cuando se daña moralmente además de un delito, tiene el agravante que se deja una herida de por vida y esas son irreversibles. La prensa daña moralmente y normalmente de manera cruel, como ha ocurrido con este chaval. Me resulta bastante paradójico que aquellos que se hacen llamar la voz de la sociedad y los defensores de la libertad, los periodistas, sean tan frívolos e impasibles y luego tan mezquinos, como para señalar a otros eludiendo el delito que ellos mismos han cometido.
He escuchado y leído por varios sitios el error que se ha cometido, se señala al facultativo de guardia que realizó la valoración del asunto como culpable del error, pero no he escuchado ningún “mea culpa” de diario, radio o televisión en la que pidieran perdón por dar una noticia que ellos no investigaron; los periodistas suelen decir que cuentan la noticia que ha ocurrido y eso les basta, eso no es periodismo, eso es periodismo chabacano. El periodista no debe contar lo que se entera debe contar lo que sabe de manera veraz, en todo caso nosotros los ciudadanos contamos lo que nos hemos enterado, pero no vivimos ni cobramos por ello, no somos profesionales de la comunicación y no estamos obligados a contrastar un hecho, ellos sí lo están y deben comunicarnos la cosas libres de manipulaciones o errores.
Creo que la fiscalía debe actuar en estos asuntos, pedir responsabilidades a cuantos directores de diarios, radios o televisiones emitan noticias que no se han investigado con anterioridad, de lo contario llegará el momento que la presunción de inocencia de los ciudadanos serán pisoteadas por los intereses mediáticos, que no son otros que intereses económicos en definitiva.
La moral y la dignidad de los ciudadanos no pueden estar en manos de reporteros escandalosos y médicos parlanchines, si es así nos cargamos el estado de derecho y volveríamos a tiempos no deseados.
Para terminar discrepo en lo dicho por la Gobernadora de Sanidad Canaria que no se pedirá disculpas por el hecho de Tenerife ni abrirán investigación alguna, eso me huele a querer tapar el asunto de una manera reaccionaria y de que en España se sigue actuando en muchos momentos guardando la mierda debajo de la alfombra, lo que sigue dando paso a que los mayores poderes sigan pisoteando los derechos de los más débiles, es decir los ciudadanos. Aunque también pienso que a ciertos políticos esto de que se dañe moralmente a las personas no les importa, porque quizás ellos mismos desconocen lo que es la moral.
Un día tranquilamente dare mi opinión sobre la guerra de medios que tenemos en nuestro pais y a la consecuencia que esta llevando este tira y afloja entre los grupos más poderosos, que estan consiguiendo que una profesión tan prestigiosa y querida como ha sido el periodismo se esté convirtiendo en un nido de buitres ansiosos por la carroña.
Y lo peor, es lo que queda aún por ver, oir y leer. Tiempo al tiempo.





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