viernes, 5 de septiembre de 2008

Imágenes que quedaron para la Historia (3ª Parte)

Hoy publicamos la tercera parte de “Imágenes que quedaron para la historia”, esperamos que tengan tanta aceptación cómo las anteriores. Os recordamos que podéis sugerirnos las imágenes que tengáis o recordéis y que os gustarían ver aquí.

Ejecución en Saigón


"El coronel asesinó al preso; yo asesiné al coronel con mi cámara". Eddie Adams, fotógrafo de guerra, fue el autor de esta instantánea que muestra el asesinato, el 1 de febrero de 1968, por parte del jefe de policía de Saigón, a sangre fría, de un guerrillero del Vietcong, que tenía las manos atadas a la espalda, justo en el mismo instante en que le dispara a quemarropa. Adams, que había sido corresponsal en 13 guerras, obtuvo por esta fotografía un Premio Pulitzer, pero le afectó tanto emocionalmente que se reconvirtió en fotógrafo del mundo rosa.

Protesta silenciosa

Thich Quang Duc, nacido en 1897, fue un monje budista vietnamita (también llamados bonzos) que se inmoló hasta morir en una calle muy transitada de Saigón el 11 de junio de 1963. Su acto de inmolación, que fue repetido por otros monjes, fue el más recordado, ya que fue atestiguado por David Halberstam. Mientras su cuerpo ardía, el monje se mantuvo completamente inmóvil. No gritó, ni siquiera hizo un ruido. Thich Quang Duc estaba protestando contra la manera en la que la administración oprimía la religión Budista en su país. Después de su muerte, su cuerpo fue cremado conforme a la tradición budista. Durante la cremación su corazón se mantuvo intacto, por lo que fue considerado como santo y su corazón fue trasladado al cuidado del Banco de Reserva de Vietnam como reliquia. Este es el origen de la expresión "quemarse a lo bonzo", que al revés de lo que la gente piensa no se refiere a la forma de quitarse la vida, sino al hecho de matarse como forma de protesta política.

Nagasaki 1945

Nunca se ha visto nada igual a la nube en forma de hongo en toda la historia del mundo. Se trata de una impresionante imagen adecuada para la potencia desatada a continuación.

El 6 de agosto la primera bomba atómica asesina a unas 80.000 personas en la ciudad japonesa de Hiroshima. No hubo entrega rápida, y tres días más tarde una segunda bomba explotó a 500 metros sobre el nivel del suelo en Nagasaki. La explosión provocó que el calor llegara a varios miles de grados y la gran radiación destruyeron todo a su alrededor, matando o hiriendo a tantos como 150.000 en el momento, y más después.

Para reflexionar.

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